miércoles, 26 de octubre de 2011

EL MODERNISMO


Índice

Rubén Darío. 3




<<Autores del Modernismo >>

JULIO HERRERA Y REISSIG (1875-1910)

 Nace en Uruguay. Autodidacta. Viajo a Paris, en donde adquirió gran parte de su formación literaria. Se adelanto a su generación al incorporar en su libro "Las pascuas del tiempo2 (1900) versos de corte surrealista. Una de las influencias literarias más fuertes que sufre Herrera y Reissig es la de Leopoldo Lugones. Los sonetos de "Los maitines de la noche" (1902) están inspirados en "Los doce gozos" y en otras composiciones de "Los crepúsculos del jardín", libro que Lugones publico en (1905) pero que ya se conocía a través de revistas y lecturas. Otras obras importantes: "Agua de Aqueronte",
"Los parques abandonados" y "El circulo de la muerte" (prosa).

JOSE SANTOS CHOCANO (1875-1934)

 Nace en Lima, Perú. Su poesía se distingue por el dominio de una gran variedad de metros y el gran manejo de la rima y el ritmo. La orientación universalista de su estética pueden resumirse citando una de sus afirmaciones: "En el arte caben todas las escuelas, como en un rayo todos los colores”. La obra literaria de Santos Chocano es sumamente amplia. Entre sus libros pueden mencionarse: " El canto del siglo", "La selva virgen" y "Alma América".

LEOPOLDO LUGONES (1874-1938)

Nace en Córdoba, Argentina. Se le considera como uno de los poetas más importantes de la literatura argentina contemporánea. En su libro "Las montañas de oro" (1897) defiende la libertad del pensamiento y se rebela en contra de la existencia de Dios. Sin embargo, sus ideas radicales fueron atenuándose con el tiempo hasta desembocar en la fe religiosa. En la poesía sobresale por la fuerza de su fantasía, mediante la cual logra crear bellas metáforas de origen gongorino. Algunas de sus obras más importantes son: "Lunario", "Sentimental", "Poemas solariegos" y "Romances de Río Seco".

MANUEL GUTIERREZ NAJERA (1859-1895)

Desde niño tuvo una gran facilidad para escribir. A los veinte años escribía artículos periodísticos y cuentos, crónicas, reseñas, poemas y muchas otras series en diversos periódicos. Fundó la revista azul, núcleo del Modernismo en México, donde aparecieron autores europeos e hispanoamericanos. Escribió unas noventa narraciones, casi todas en prosa poética, aunque tengan elementos costumbristas. Su influencia personal y su prosa parecen más importantes que su poesía. Junto con su amigo José Martí, inicia un nuevo ciclo de los estilos castellanos; ellos dos estrenan una prosa distinta: buscaban un modelo hispano de raíz clásica y se niegan a imitar a los simbolistas. Gutiérrez Nájera domina los metros tradicionales y no le interesa modificarlos; pero si experimenta con los acentos; buscando nuevos recursos melódicos, prueba las rimas asonantes, trata de hallar el matiz, la sugerencia de una música en que reconozca sus pesadumbres. Su estilo contribuyo a la determinación de la escritura artística empleada por Darío. Muere apenas iniciada su madurez poética, a los 36 años, agobiado por el intenso trabajo y el alcohol.

SALVADOR DIAZ MIRON (1853-1928)

 Estudio en el Seminario de Jalapa. A los veinte años comienza a publicar en periódicos. Dedicado a la política en su estado natal, Veracruz, fue diputado en varias ocasiones. Durante el periodo de Victoriano Huerta fue director del periódico oficial de la dictadura. A la caída de Huerta se refugió en España y Cuba, regresando a Veracruz varios años mas tarde. En su obra mantiene los valores de la generación liberal, quiere ser "paladín contra los tiranos" dar ejemplos de altivez y rebeldía, habla de las ansias de justicia social. Su poesía, aunque grandilocuente y a veces demagógica, muestra su don de forma, su búsqueda de concisión, muy cerca del ideal parnasiano, y abre posibilidades rítmicas al español. En los últimos años de su vida abandona la oratoria, deja de buscar el brillo, buscando ahora la forma perfecta. El combate ya no es contra los enemigos de la dignidad humana, sino contra la tiranía del idioma. Esa actitud hizo que su última poesía sea la de menor interés poético.

LUIS G. URBINA (1864-1934)

 Periodista, junto con Enrique González Martínez, redacto los editoriales que contribuyeron a la caída de Madero. Durante el gobierno de Huerta fue director de la Biblioteca Nacional. Al caer Huerta vivió en España y Cuba, donde cambio de actitud respecto a la Revolución. Se considera el hombre de letras más representativo de la época. Fue un romántico tardío; se incorpora al Modernismo cuando este ya empieza a declinar. Urbina es el poeta del crepúsculo, y su talento crítico le advierte que describe a fines de una época. Siempre estuvo orgulloso de su condición de mestizo, y esta actitud, trasladada a la literatura, es la que constituye su originalidad. Por su tono, por su clima espiritual y por su colorido se le ha considerado como el más mexicano de los poetas modernistas.

AMADO NERVO (1870-1919)

Nació en Tepic. Vivió en Francia, donde estuvo en contacto con Rubén Darío. Vive trece años en Madrid desempeñando labores diplomáticas y escribiendo para periódicos. Muere en Montevideo, siendo ministerio plenipotenciario en Argentina y Uruguay. Amado Nervo es el poeta central del Modernismo mexicano, es el punto medio entre el afán renovador de Gutiérrez Nájera y la plenitud de López Velarde. Los mejores poemas de Nervo son aquellos en los que se busca nuevos ritmos que se aparten de las normas académicas y expresen la nueva sensibilidad de novecientos y su propio conflicto entre el erotismo y la fe religiosa. No puede decirse que sea el mejor, pero sí el más amplio y rico de los modernistas mexicanos, en el que se unen a sus grandes defectos, sentimentalismo y ausencia de autocrítica, sus cualidades más importantes: originalidad y gran poder creador.

RAMON LOPEZ VELARDE (1889-1921)

Nació en Jerez, Zacatecas. Llega a la ciudad de México en 1914. Fue juez, ocupo puestos en Gobernación y en Relaciones, dio clases de literatura en la Preparatoria y en la escuela de Altos Estudios; colaboro en varias revistas de la época. López Velarde cierra el Modernismo mexicano y, junto con Tablada, lo convierte en modernidad, piedra de fundación de nuestra poesía contemporánea. Todo lo que se ha dicho del mexicano puede ilustrarse con citas de López Velarde; alcanzo el poetizar algo que está en nosotros y nadie había logrado decir con tanta belleza, tanto misterio y tanta exactitud.

JOSÉ MARTÍ

Nació en La Habana, Cuba, en 1853. Su vida estuvo signada por la temprana y constante lucha por la libertad de su patria y los valores morales. Sufrió castigos y destierros, por lo que vivió en España y viajó a Europa. Residió temporariamente en países de América latina y se radicó después en Estados Unidos, donde continuó su trabajo por la resistencia. Murió combatiendo por su amada Patria, en 1895.A su vida generosa y heroica suma el mérito de ser uno de los escritores más grandes del continente. Crea un estilo nuevo e inicia, junto con otros, esa voluntad de renovación e independencia verbal que es el Modernismo. Su estética se basa sobre la creencia en un arte bienhechor. El artista debe ser útil a los hombres. Martí escribe porque cree que la escritura es el mejor puñal.

Leopoldo Lugones

Nació en Villa María del Río Seco, provincia de Córdoba, en 1874. Fue periodista y director de la Biblioteca Nacional de Maestros, dependiente del Consejo Nacional de Educación. Gran renovador de la poesía argentina de comienzos del siglo XX, ha influido en las vanguardias posteriores. Se le concedió el primer Premio Nacional de Literatura. Se suicidó en 1938.Obras de Lugones: En 1897 publica su primer libro, Las montañas del oro. En 1905 edita Los crepúsculos del jardín. Otras obras: La guerra gaucha, La fuerzas extrañas, El payador, Cuentos fatales y El ángel de la sombra. En consecuencia al centenario de la libertad argentina, Lugones compone en 1910 Las odas seculares. El libro fiel está dedicado a su mujer. Escrito en gran variedad de metros, es un homenaje al amor conyugal, de tono intimista. Esta etapa se completa con El libro de los paisajes, en él continúa la temática argentina iniciada en Las odas seculares.

Rubén Darío

Nació en Métopa, Nicaragua, en 1867.Fue periodista y diplomático. Hasta 1898 vivió, publicó y actuó en Chile, Centroamérica la Argentina. En 1899 viajó a España, y vivió en Francia y otros países de Europa. Murió en León, Nicaragua, en 1916.

LA CIGARRA

Silencio; es la cigarra, la doctora,
La que enseñó a Virgilio la poesía
Y dio a las viñas griegas su armonía
Cual bordón inmortal de luz cantora.

Aun pasa con su lira triunfadora
Ardiendo en entusiasmo y energía;
Encerrado en sus élitros va el día,
Escuchad su canción abrasadora.

Ser en la roja siesta enardecido,
Es un ascua del sol hecha alarido
Que a su propio calor fundirse quiere.

Quema al cantar su real naturaleza,
Canta por el amor a la belleza,
Canta a las almas, y cantando muere.
Salvador Díaz Mirón




1._ Delimitación del tema: Los hombres ilustrados someten a crítica cualquier verdad establecida, defienden el progreso, la fraternidad universal, La tolerancia religiosa y la libertad.
2._ Cantando al sol como la cigarra... Su madre, hija de criollos y gaditanos, le transmitió amor a la naturaleza lo que se... Sin embargo, mientras que los poemas de la mayoría eran "emocionales,... no solamente ante el desafío de espontaneidad requerido por el poeta español.
(Los Modernos)



sábado, 17 de septiembre de 2011

escena historica mundial

El Romanticismo
El Romanticismo
A finales del siglo XVIII hasta el siglo XIV se da un movimiento cultural el cual comienza en Alemania e Inglaterra y se va extendiendo por toda Europa. Dicho movimiento sobrepasa los límites cronológicos establecidos y se extiende hasta nuestros días.


La Mujer y la Serpiente

    Las matanzas de Scio (1824)Eugene Delacroix

El Romanticismo se puede definir como un movimiento que da un grito de libertad, el cual posee un espíritu rebelde que va a luchar contra las diversas corrientes racionalistas, las cuales tratan siempre de menospreciar todo lo que no puede ser controlado al igual que contra el neoclasicismo, que trata de coartar la libre expresión, oponiéndose así a la observación de lo real. La naturaleza, representa el estado primitivo del ser humano y la revelación del misterio de Dios. En las primeras manifestaciones, el romanticismo se va a dar como un movimiento religioso, el cual revela la fe y la idea de la existencia de un más allá, inseparable al alma humana. A pesar de ello se evidencia una contracción en su carácter individualista y sentimental, que reacciona ante cualquier disciplina y credo concreto.
Concepto e influencias históricas
La palabra “romántico” se deriva del inglés “romantic”, lo que traduce como Novelesco. Dicha palabra fue usada por primera vez en Inglaterra durante el siglo XVII. En este movimiento se puede encontrar una admiración hacia los fenómenos más fuertes de la naturaleza como cataratas, tempestades, el mar; una fascinación por lo esotérico, así como la creencia en fantasmas y vampiros. Dentro de dicha corriente también se da un interés por la literatura y la arquitectura medieval, esto hace que su imitación se prolongue hasta finales del siglo XIX. El movimiento romántico abarca casi todo el siglo XIX; pero su mayor apogeo se sitúa entre 1825 y 1875. El movimiento en general se caracteriza por una nueva adopción y reinterpretación de lo clásico y gótico, más que por un estilo propio.
El artista romántico puede ser considerado individualista, apasionado y creador espontáneo por naturaleza; de la manera más esencial e íntima, toda norma le resulta profundamente desagradable. Se dice que el romanticismo es en realidad una manera de sentir mucho mas que una simple elección de un tema; es por ello que este sentimiento se percibe subjetivamente.

La balsa de las Meduzas (1819)Théodore Géricault

Juana la Loca (1848-1921)F. Pradilla Ortiz
El romanticismo deja de un lado la inspiración en la Grecia y la Roma clásica, así como también huye del realismo trivial y de la pura belleza exterior para buscar el movimiento interior. Esta expresión interna generalmente se manifiesta en lo sentimental, así como muchas veces en lo fúnebre y en lo negativo. El artista trata de captar el paisaje propio por lo que se identifica con él exaltándolo y mostrando asimismo una tendencia hacia lo arcaico, lo que le da cierta melancolía.
Este movimiento históricamente es más propio de los pueblos germánicos, por lo que en los demás países sólo adquiere tonalidades propias de cada espíritu nacional. En general, reviven aspectos de la Edad Media, que fueron censurados por los neoclásicos. Así mismo los ideales cristianos motivan a los escritores, y los paisajes melancólicos, ruinas, y tierras exóticas, son descubiertos por el artista romántico. En la mujer descubren no sólo el cuerpo bello, sino también el espíritu hermoso, por eso los artistas románticos la tratan con toda consideración.

La catedral de Salisbury (1830) William Turner








                         los romanticos

jueves, 15 de septiembre de 2011

CARACTERISTICA DEL ROMANTICISMO

Características


Saturno devorando a un hijo, una de las Pinturas negras de Goya, realizada durante el Trienio Liberal (1820–1823), y que, bajo una capa mitológica, alude a la famosa frase de Vergniaud poco antes de ser guillotinado: «La Revolución devora a sus propios hijos».
El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional y crítico de la Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo:
  • La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.
  • La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo.
  • Valoración de lo diferente frente a lo común lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.
  • El liberalismo frente al despotismo ilustrado.
  • La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.
  • La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.
  • La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante. Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición.
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca... Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, difundida por toda Europa mediante Napoleón.
El Romanticismo se expandió también y renovó enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. «La belleza es verdad». También representó el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta el «yo», subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón. En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, se produjo una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.

Manifestaciones culturales

El movimiento literario Sturm und Drang (en alemán: 'Tormenta e ímpetu'), desarrollado durante la última mitad del siglo XVIII, fue el precedente importante del Romanticismo alemán.

Romanticismo alemán

El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.
Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (los fundadores del Idealismo alemán).
Post-romántico se puede considerar a Heinrich Heine.

Romanticismo francés

El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania (1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La nueva Eloísa y El contrato social, entre otras obras.
En el siglo XIX sobresalieron Charles Nodier, Víctor Hugo, Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alfred de Musset, George Sand, Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores representantes de esta estética literaria.

Lord Byron vestido de albanés, obra de Thomas Phillips de 1813.

Romanticismo inglés

El Romanticismo comenzó en Inglaterra casi al mismo tiempo que en Alemania; en el siglo XVIII ya habían dejado sentir un cierto apego escapista por la Edad Media y sus valores de falsarios inventores de heterónimos medievales como James Macpherson o Thomas Chatterton, pero el movimiento surgió a la luz del día con los llamados Poetas lakistas (Wordsworth, Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a sus Baladas líricas, aunque ya lo habían presagiado en el siglo XVIII Edward Young con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake.
Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats son los líricos canónicos del Romanticismo inglés. Después vinieron el narrador Thomas De Quincey, y los ya postrománticos Elizabeth Barrett Browning y su marido Robert Browning, este último creador de una forma poética fundamental en el mundo moderno, el monólogo dramático.
En narrativa destaca el escocés Walter Scott, creador del género de novela histórica moderna con sus ficciones sobre la Edad Media inglesa y escocesa, o las novelas góticas El monje de Matthew Lewis o Melmoth el Errabundo, de Charles Maturin.

Romanticismo español


José de Espronceda es el prototipo de poeta romántico en España. Liberal exaltado, activista político y lírico desbordado, su temprana muerte a los 34 años lo convirtió en el poeta del Romanticismo español por excelencia.
En España el movimiento romántico tuvo precedentes en los afrancesados ilustrados españoles, como se aprecia en las Noches lúgubres (1775) de José de Cadalso o en los poetas prerrománticos (Nicasio Álvarez Cienfuegos, Manuel José Quintana, José Marchena, Alberto Lista...), que reflejan una nueva ideología presente ya en figuras disidentes del exilio, como José María Blanco White. Pero el lenguaje romántico propiamente dicho tardó en ser asimilado, debido a la reacción emprendida por Fernando VII tras la Guerra de la Independencia, que impermeabilizó en buena medida la asunción del nuevo ideario.
Durante la Década Ominosa en España (1823-1833) vuelve a instaurarse un régimen absolutista, y quedan suspendidas todas las publicaciones periódicas, las universidades cerradas y la mayoría de las principales figuras literarias y políticas en el exilio; el principal núcleo cultural español se sitúa, sobre todo, en Gran Bretaña y Francia. Desde allí, periódicos como Variedades, de Blanco White, contribuyeron a fomentar las ideas del Romanticismo entre los exiliados liberales, que paulatinamente fueron abandonando la estética del Neoclasicismo.
En la segunda década del siglo XIX, el diplomático Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en Cádiz una serie de artículos entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil a favor del teatro de Calderón de la Barca contra la postura neoclásica que lo rechazaba. Estos artículos suscitaron un debate en torno a los nuevos postulados románticos y, así, se produciría un eco en el periódico barcelonés El Europeo (1823-1824), donde Buenaventura Carlos Aribau y Ramón López Soler defendieron el Romanticismo moderado y tradicionalista del modelo de Böhl, negando decididamente las posturas neoclásicas. En sus páginas se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica, a través de un artículo de Luigi Monteggia titulado Romanticismo.
Por otro lado, algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico exaltado está representada por la obra de José de Espronceda, y la prosa por la figura decisiva de Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado encarnan José Zorrilla (dramaturgo, autor del Don Juan Tenorio) y el Duque de Rivas, quien, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor representa los temas y formas del romanticismo exaltado: Don Álvaro o la fuerza del sino.
Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, la gallega Rosalía de Castro, y Augusto Ferrán, que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de Heinrich Heine y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes líricos, que tuvo amplia difusión impresa en esta época.

Romanticismo italiano

El Romanticismo italiano tuvo su manifiesto en la Lettera semiseria di Grisostomo al suo figliolo de Giovanni Berchet (1816) y destaca, sobre todo, por la figura de los escritores Ugo Foscolo, autor del famoso poema Los sepulcros, y Giacomo Leopardi, cuyo pesimismo se vierte en composiciones como El infinito o A Italia. El romanticismo italiano tuvo también una gran novela histórica, I promesi sposi (Los novios), de Alessandro Manzoni.

Romanticismo ruso

En Rusia, el Romanticismo supuso toda una revolución, pues autorizó como lengua literaria el hasta entonces poco cultivado idioma ruso. El artífice de este cambio fue el gran escritor ruso Alejandro Pushkin, acompañado de numerosos seguidores e imitadores.

Romanticismo checo

En la literatura checa destacan los escritores Karel Hynek Mácha y František Čelakovský y el eslovaco, y también ideólogo del paneslavismo romántico, Ján Kollár.

Romanticismo portugués

En Portugal introdujeron el Romanticismo Almeida Garret y Alejandro Herculano; puede considerarse postromántico al gran poeta Antero de Quental.

Romanticismo húngaro y rumano

En Rumania, su máximo exponente fue Mihai Eminescu y, entre los húngaros, sobresalió el poeta Sándor Petőfi.

Romanticismo estadounidense

El Romanticismo estadounidense, salvo precedentes como William Cullen Bryant, proporcionó a un gran escritor y poeta, Edgar Allan Poe, precursor de una de las corrientes fundamentales del Postromanticismo, el Simbolismo, y a James Fenimore Cooper (discípulo de las novelas históricas de Scott). Se puede considerar un postromántico el originalísimo pensador Henry David Thoreau, introductor de ideas anticipadas a su tiempo como la no violencia y el ecologismo, y autor del famoso ensayo Sobre la desobediencia civil. En los Estados Unidos también se habla de transcendentalismo.

Romanticismo argentino


Esteban Echeverría, figura destacada del romanticismo argentino, escribió «La cautiva» y «El matadero».
El Romanticismo tuvo su primera manifestación en la Argentina con la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia del Plata de Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario. El romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de Independencia (1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural.
Entre las obras más importantes del movimiento se destacan «La cautiva» y «El matadero», ambas de Echeverría,3 4 el Martín Fierro obra maestra de José Hernández, Amalia de José Mármol, Facundo de Domingo F. Sarmiento y el folletín y obra dramática Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez, considerado fundador del teatro rioplatense.

 Romanticismo colombiano

Surgió en el siglo XIX y que representa el individualismo, la libertad de creación y la expresión artística, se convirtió en una actitud frente a la vida. En Colombia, coincide con la gesta de la independencia (1810). Se destacan algunos temas, como:
  • El paisaje: El hombre romántico adapta el paisaje a sus sentimientos. Para algunos autores, esta temática es la que justifica la idea de la existencia del romanticismo en Colombia, ya que los autores europeos hablaban de la vuelta a la vida natural y su belleza.
  • La exaltación de lo nacional y lo popular: a través de la voz o la actuación de diversos personajes se reconstruyeron aspectos del folclor y de las expresiones culturales del territorio colombiano.
  • La vida y la muerte: El dilema existencialista se vio reflejado en novelas como María, en las que el hombre sufre por un destino que domina su voluntad. El amor que sienten Efraín y María se ve siempre afectado por los problemas sociales y cuando estos se resuelven, la muerte demuestra la imposibilidad de su amor.
El Romanticismo en Colombia se manifiesta en los géneros narrativo y lírico. Sus principales representantes fueron: José Eusebio Caro, Gregorio Gutiérrez, Julio Flórez, Rafael Pombo y Jorge Isaacs.

Romanticismo mexicano

El romanticismo mexicano se distinguía por amalgamar el periodismo, la política, el positivismo y el liberalismo, pues surgió en los años previos a la Revolución mexicana. El poeta Manuel Acuña es posiblemente el máximo representante del romanticismo en México.

Romanticismo peruano

Obras acordes con la sensibilidad romántica se encuentran en las crónicas histórico-ficticias (Tradiciones) del peruano Ricardo Palma. Otro nombre a destacar es el de Mariano Melgar, que para muchos es el iniciador del Romanticismo en Sudamérica, En él el romanticismo no es imitación de lo que ya se hacía en la Península Ibérica o en Francia, sino un sentimiento profundo y propio de Melgar.

Otros romanticismos en Latinoamérica


Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Otros nombres que destacan son los cubanos José María de Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Cabe citar también la primera parte de la obra del notable narrador chileno Alberto Blest Gana, cuya producción modelada por el costumbrismo de Balzac se interna en las fisuras del idealismo romántico. También las obras del guatemalteco José Batres Montúfar han sido muy importantes en toda Latinoamérica. Por otra parte, los venezolanos Juan Vicente González y Juan Antonio Pérez Bonalde fueron los representantes del movimiento en ese país.

Lugares de reunión

Los lugares donde se reunían los románticos eran muy diversos. Fuera de las redacciones de las revistas románticas, existían determinadas tertulias, como por ejemplo El Parnasillo en Madrid, o, en París, El Arsenal, del cual, si hemos de creer a Alphonse de Lamartine, «era la gloria Víctor Hugo y el encanto Charles Nodier» (Las Noches, de Alfred de Musset, precedida del estudio de dicho poeta por A. Lamartine. Madrid: Biblioteca Universal, 1898). En este cenáculo reuníanse entre otros Alfred de Musset, Alfred de Vigny, Boulanger, Deschamps, Emile y Antoine Sainte-Beuve, etc.
También los rusos tuvieron su cenáculo: la Sociedad del Arzamas (La revolución y la novela en Rusia, por Emilia Pardo Bazán, Madrid, s. a., pág. 245).

Romanticismo musical

Artículo principal: Música del Romanticismo
Comenzó en Alemania, partiendo de Beethoven y siendo seguido por Carl Maria von Weber en 1786 y Félix Mendelssohn. Es un estilo musical imaginativo y novelesco. Este movimiento afectó a todas las artes y se desarrolló sobre todo en Francia y Alemania.
La estética del romanticismo se basa en el sentimiento y la emoción. En el romanticismo se piensa que la música pinta los sentimientos de una manera sobrehumana, que revela al hombre un reino desconocido que nada tiene que ver con el mundo de los sentimientos que le rodea.
El estilo romántico es el que desarrolla la música programática y el cromatismo de una forma predominante. Se da a lo largo de todo el siglo XIX, aunque al principio del siglo XX se entra en el impresionismo.
De forma diferente a la Ilustración dieciochesca, que había destacado en los géneros didácticos, el Romanticismo sobresalió sobre todo en los géneros lírico y dramático; en este se crearon géneros nuevos como el melólogo o el drama romántico que mezcla prosa y verso y no respeta las unidades aristotélicas. Incluso el género didáctico pareció renovarse con la aparición del cuadro o artículo de costumbres. La atención al yo hace que empiecen a ponerse de moda las autobiografías, como las Memorias de ultratumba de François René de Chateaubriand. También surgió el género de la novela histórica y la novela gótica o de terror, así como la leyenda, y se prestó atención a géneros medievales como la balada y el romance. Empiezan a escribirse novelas de aventuras y folletines o novelas por entregas.

El espíritu romántico

El estilo vital de los autores románticos despreciaba el materialismo burgués y preconizaba el amor libre y el liberalismo en política, aunque hubo también un Romanticismo reaccionario, representado por Chateaubriand, que preconizaba la vuelta a los valores cristianos de la Edad Media. El idealismo extremo y exagerado que se buscaba en todo el Romanticismo encontraba con frecuencia un violento choque con la realidad miserable y materialista, lo que causaba con frecuencia que el romántico acabara con su propia vida mediante el suicidio. La mayoría de los románticos murieron jóvenes. Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino.

"LOS APASIONADOS"